Un colosal gigante de granito se eleva abruptamente sobre la vasta llanura de Castelo Branco, alcanzando 1227 m de altura. Rodeado por un anillo de bosque de pinos de hasta 800 m, sus picos desnudos se asemejan al castillo en ruinas. Estas acumulaciones de morfologías de granito son frecuentes, formadas por la circulación del agua subterránea a través de fracturas, lo que resulta en rocas de diferentes tamaños y formas, desplazadas por la gravedad o simplemente expuestas debido a la erosión.