Las fuentes termales de Monfortinho son reconocidas desde el período romano por las propiedades terapéuticas de sus aguas y son un geosito de importancia hidrogeológica. Estas aguas minerales naturales son el resultado de un proceso complejo y lento de circulación profunda, esencialmente a través de rocas de cuarcita, donde el agua se enriquece con sílice. La mineralización de sílice y la temperatura de 30.5º son las características principales que confieren propiedades terapéuticas a estas aguas, indicadas para enfermedades de la piel, hígado, intestinales, reumáticas y respiratorias. En el spa termal, además de los tratamientos termales, es posible aprender más sobre las propiedades de las aguas, su contexto geológico, su historia y también probar la singularidad de estas aguas.